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La Coctelera

Emamix

Ok, aquí están las cosas que me hacen ser. Mis viajes mentales:

Categoría: Físicos

9 Marzo 2009

RITMAR


Ritmos rompen en la orilla de lo incierto,
se hace espuma mensajera de las musas.
Letras cuelan su sonido entre mis dedos,
cuerdas tañen mil palabras, cero excusas.

Roca flota en flama suelo sol que arena
besa el verso bailarín del contratiempo.
La ola fuerte sopla viento hacia mi vela,
mueve mi alma, merma miedo, bate fuego.

Fuerza firme la marea que tu anuencia
baña acordes entre estrofas sentimientos.
Dueto en cuerdas, alma en dúo, sola esencia.
Somos solos. (De uno y otro). Complementos.

Elementos que traduces no encantusas.
Todo usas y haces, busco y en ti encuentro.
Eres tu la mensajera de mis musas,
Son tus ritmos los que rompen en mi adentro.

 

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7 Noviembre 2006

Hoy NO voy a escribir

Hoy no voy a escribir nada aquí porque no tengo ganas. Así que no voy a irme en un viaje (en estos momentos soy más vagabundo que turista). No voy a desnudar mi alma (por lo provocativa que se ve luego de varios segundos de pura esencia). No quiero hablarte de nada (porque mis intenciones se disminuyen a la interpretación que haces de mí a través de lo que escriba, y mi tono de voz se hace un eco que retumba en tu interior, con tu voz, no la mía). No voy a escribir (aunque tenga que escribirte este mensaje explicándote por qué no voy a escribir, que aunque sigue siendo escribir… bah! sí, terminé escribiendo). De todas formas, gracias por leerme aunque no escriba. Te quiero.

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29 Octubre 2006

Tu y Yo, sostenidos por bemoles.

No puedo evitarlo. Siempre me entra ese cosquilleo interino que me abraza el pecho al ver un piano. No se exactamente porqué, aunque siento que se debe a las infinitas posibilidades que nacen de cada tecla, cada nota, y de cada sentimiento envuelto en ellas. Esa noche no fue diferente; sonreí levemente al encontrarme de frente al instrumento. Pero lo importante de esta historia no es el piano.

Ya tú habías llegado, pero yo, en uno de esos viajes que se me escapan por los poros, continuaba "performando" mi alma en cada acorde. No percibía tu presencia, que cerca (casi a mi lado), escuchaba atenta los caprichos de mis dedos. Yo continuaba entre este mundo y el mió, inmerso, perdido (pero justamente allí), haciendo que tocaba (porque aún estoy aprendiendo), pero feliz.

Al fin te vi. No dudé en invitarte a sentarte a mi lado, y no dudaste en hacerlo. Te expliqué una de las maravillas de esas teclas que nos miraban tiernamente con sed de huellas digitales; no importa en que orden ni en que ritmo yo las toque, si son negras sonarán perfectas con las negras que tu toques.

Así estábamos, comenzando lentamente a hacer música. Pronto el ruido externo fue olvidado… los otros… los miedos… y hasta el *tiempo*. Estuvimos indefinidamente perdidos, no había nadie, no había nada, y nada hacía falta.

Tocábamos teclas tan negras como la ropa de luto con la cual nos vestimos para proclamar la muerte de nuestra soledad. De repente, ya no estábamos en este mundo, creo que era el mío, solo que miré hacia mi lado y tú estabas conmigo.

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23 Octubre 2006

Gotas en Estereo II

Esta es la segunda parte de mi viaje
así que si no has leído la primera, no continúes, ve aquí:
http://www.lacoctelera.com/emamix/post/2006/10/20/gotas-estereo

Pero honestamente el nombre apropiado para la culminación de mi trayecto (no mental) sería: "The Banana Split", pero bueno, quien soy yo para conceptualizar mis desdichas.

…pero el frío fue lo menos que me preocupó cuando escuché el sonido más horrendo que ha soportado mi tímpano derecho. Sonaba como mil almas que tosían sin parar con un catarro en su máximo apogeo, treinta brujas arañaban, con las uñas perfiladas en acrílico, pizarras escolares, y al mismo tiempo tarareaban canciones desentonadas con ritmos que…no, no tenían ritmos. Así sonaba.
Levanté mi mirada, y vi que el querido transporte que me llevaba a mi humilde hogar ya no estaba en movimiento. Rápidamente se sintió el malestar de mis queridos compañeros y compañeras, que abandonaban su rutina coreográfica de esquivar gotas volátiles, para dirigirse despectivamente hacia el chofer. Yo intentaba asimilar lo que pasaba mientras me preguntaba porque la guagua estaba inclinada notablemente hacia la derecha. Pregunta que se contestó rápidamente con un: "El bruto se metió por el paseo y ahora nos encajamos" que salió de la boca de alguna de esas almas ya molestas por el viajecito que nos gastamos.
Si, yo tenía toda la razón. Era el primer viaje de mi querido amigo el chofer de este guineo que ahora estaba sumergido en fango.Era la travesía que aseguraría sus dotes "conductivitas", su habilidad en la carretea (si se puede llamar habilidad).
Nada, lo que tuvimos que hacer fue bajarnos y esperar la próxima guagua. El problema es que a esa hora (las 5:10 aproximadamente) ya el tráfico público tiende a mermar. Y súmale el hecho de que la guagua que iba a pasar por ahí se había ido por otro lado. Así que solo me quedó esperar de pie, bajo la lluvia (y aunque tenía sombrilla, era eso, sombrilla, no paraguas) que un conocido pasara en un auto y me llevara lo más cerca de mi casa que pudiera.
Me sorprendió la poca gente que conozco en Puerto Rico.
Y ahí yo, al lado del guineo que flotaba en fango, con la ropa mojada, con los ánimos en el suelo, y sintiendo la soledad que se forma al descubrirse vulnerable entre gente desconocida, me di cuenta cuanto espacio hay en los autos pero cuan poca gente deja que quepan personas en ellos.
Pasó un rato, y al fin apareció un conocido con un carro dispuesto a llevarme a mi casita. Solo voltee para ver como se alejaban poco a poco mis $1:15 que dejé adentro de aquel monstruo baboso y amarillo con el chofer que no se los merecía.

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20 Octubre 2006

Gotas en Estereo

No, ese titulo no es el nombre de una producción discográfica "new age", tampoco es el nombre de una bebida dietética, y ni siquiera te atrevas a pensar que es uno de esos viajes mentales míos que no se entienden. Eso sí, es de un viaje, pero no es mental…


        Es el viaje que doy casi todos los días de Río Piedras a Caguas en una guagua amarilla (que detesto desde el primer día en que mi trasero averiguó la habilidad que tiene para encontrarse con los boquetes de la carretera). Anyway, la cosa es que esta travesía casi siempre es aburrida y callada (el 99.9% de las veces), solo que este recorrido del que te voy a hablar no fue uno de esos (o sea este es el 0.1%... o algo así).

La cosa pasó más o menos así:

        Me senté y noté que el conductor era nuevo (creo que era hasta su primer viaje). No había demasiada gente pero siguieron llegando poco a poco hasta que alguno que otro pasajero quedó de pie. La susodicha guagua (guineo come hoyos de mierda) al fin arrancó, y yo estaba feliz porque conseguí un asiento al lado de la ventana.
        El cielo poco a poco se ennegrecía, gracias a las nubes pintadas de gotas ansiosas por enchumbar mi mundo.
        La cosa es, que después de viajar un ratito, empezó a llover de una forma incontrolable. Y por extraño que te parezca, aquí en Puerto Rico, pagar $1.15 para montarte en una guagua (guineo come hoyos de mierda) no te asegura que si llueve afuera, no te mojarás adentro. Y así mismo fue, rápidamente el techo empezó a colar el agua que caía afuera, y la escupía delicadamente por doquier.
        Esa lluvia, nos transformó a todos. Por los minutos que duró el aguacero, todos éramos conocidos. Ya nadie estaba callado pues todos reían, gritaban y se quejaban. Algunas señoras optaron por desafiar supersticiones, abrieron sombrillas negras dentro de la guagua. Otros maldecían el sistema de transportación pública. Yo solo intentaba esquivar el chorrote de agua fría que me besaba la espalda cada vez que la guagua frenaba. Tenía un gotereo a la izquierda y otro gotereo a la derecha, tuve que acomodarme en el centro mientras un charco de agua se formaba en cada uno de los dos asientos.

        Y ahí yo, dentro de aquel guineo come hoyos, con la espalda mojada, los pelos de punta, la carne de gallina y cada nalga amenazada con mojarse de lluvia, pensé en ti, y luego no sentí mas frío…

…pero esta historia no ha acabado ( maldita guagua de mierda… incluyendo al conductor…)
PD. Espera la segunda parte.

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Sobre mí

Hola, mi nombre es Emanuel, tengo 23 años y vivo en Puerto Rico. Mi pasión es hacer música, animaciones, a veces dibujar, a veces cantar, a veces escribir...

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