Gotas en Estereo II
Esta es la segunda parte de mi viaje
así que si no has leído la primera, no continúes, ve aquí:
http://www.lacoctelera.com/emamix/post/2006/10/20/gotas-estereo
Pero honestamente el nombre apropiado para la culminación de mi trayecto (no mental) sería: "The Banana Split", pero bueno, quien soy yo para conceptualizar mis desdichas.

…pero el frío fue lo menos que me preocupó cuando escuché el sonido más horrendo que ha soportado mi tímpano derecho. Sonaba como mil almas que tosían sin parar con un catarro en su máximo apogeo, treinta brujas arañaban, con las uñas perfiladas en acrílico, pizarras escolares, y al mismo tiempo tarareaban canciones desentonadas con ritmos que…no, no tenían ritmos. Así sonaba.
Levanté mi mirada, y vi que el querido transporte que me llevaba a mi humilde hogar ya no estaba en movimiento. Rápidamente se sintió el malestar de mis queridos compañeros y compañeras, que abandonaban su rutina coreográfica de esquivar gotas volátiles, para dirigirse despectivamente hacia el chofer. Yo intentaba asimilar lo que pasaba mientras me preguntaba porque la guagua estaba inclinada notablemente hacia la derecha. Pregunta que se contestó rápidamente con un: "El bruto se metió por el paseo y ahora nos encajamos" que salió de la boca de alguna de esas almas ya molestas por el viajecito que nos gastamos.
Si, yo tenía toda la razón. Era el primer viaje de mi querido amigo el chofer de este guineo que ahora estaba sumergido en fango.Era la travesía que aseguraría sus dotes "conductivitas", su habilidad en la carretea (si se puede llamar habilidad).
Nada, lo que tuvimos que hacer fue bajarnos y esperar la próxima guagua. El problema es que a esa hora (las 5:10 aproximadamente) ya el tráfico público tiende a mermar. Y súmale el hecho de que la guagua que iba a pasar por ahí se había ido por otro lado. Así que solo me quedó esperar de pie, bajo la lluvia (y aunque tenía sombrilla, era eso, sombrilla, no paraguas) que un conocido pasara en un auto y me llevara lo más cerca de mi casa que pudiera.
Me sorprendió la poca gente que conozco en Puerto Rico.
Y ahí yo, al lado del guineo que flotaba en fango, con la ropa mojada, con los ánimos en el suelo, y sintiendo la soledad que se forma al descubrirse vulnerable entre gente desconocida, me di cuenta cuanto espacio hay en los autos pero cuan poca gente deja que quepan personas en ellos.
Pasó un rato, y al fin apareció un conocido con un carro dispuesto a llevarme a mi casita. Solo voltee para ver como se alejaban poco a poco mis $1:15 que dejé adentro de aquel monstruo baboso y amarillo con el chofer que no se los merecía.

Sandra Marie dijo
Bendito!! Pobrecito, sorry pero yo no paso por alli, te aseguro q si yo hubiese pasado por alli y te veía te da pon... pero pues, son cosas de la vida..
Pero nada..
Cdt TQMMM
Nos vemos muy prontito!!!
24 Octubre 2006 | 01:02 AM