Una porción de mis adentros.
Perdona si no comprendes lo que digo. Es que esta alma mía necesita ser traducida en un lenguaje que no sea el mío. Llevo tiempo intentando machacarla para que quepa en ondas que tus oídos sepan escuchar, pero ya no más. Ya no cambiaré de colores mi alma para que tus ojos comprendan las luces que vienen de mí adentro. Ya no disminuiré la velocidad de sus movimientos. Ya no cantaré lo que yo creo que tú esperas que sean mis versos. Es que me agota, me agota traducirme a cada segundo y en cada momento solo para no sentir que hablo solo y que solo me entiendo. Hoy prefiero que mis palabras se las lleve el viento y sean más fieles a lo que siento, a que sean lenguaje universal y no alcancen ni la mitad de lo que verdaderamente creo. Así que hablo solo y no me arrepiento. Solo mi voz y no lo lamento. Los otros no me oyen, y si me escuchan, no creo que puedan ni si quiera imaginarse de donde provienen los ruidos que escapan contentos. Sí, escapan contentos pues la libertad de ser uno mismo es el mayor de los privilegios. Me niego a aceptar que ser yo mismo sea una etapa que se va con el tiempo, que se agota al crecer, al madurar, al tener demasiadas responsabilidades, al hacerme viejo. Hoy mi lucha es ver brillar mi propio yo en cada cosa que hago, busco, creo y pienso. Hoy mi lucha es dejar de modificarme solo para que puedas comprender una porción de mis adentros.
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Anita dijo
Wow! Muy profundo... me encanto :)
24 Febrero 2011 | 05:24 PM